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Vestigios ecologistas en México (1732)

9 Oct

@JuanaGallo1910

Para todos aquellos que pensábamos que “pensar verde” era una tendencia moderna, me temo informarles que no es así, resulta que de esas cosas extrañas (¿extrañas?) cuando anda uno navegando en la red, te topas con información muy interesante, la cual casi siempre, no tiene nada que ver con lo que estabas buscando originalmente.

Resulta que en una de esas incursiones en esta vorágine de información, me tope con el artículo “Una iniciativa ecológica contra la industria minera en Chihuahua (1732)” del señor Bernd Hausberger y en el cual nos comparte los hallazgos que encontró al respecto, ni más ni menos que la demanda de un pueblo minero de Chihuahua ante las autoridades, donde reclamaban el cambio de lugar de un sitio de beneficio de plata que estaba causando estragos entre los pobladores de la localidad.

Pues en esta entrega me gustaría compartirles un resumen de este artículo y así mismo, dejarles la liga para aquellos que deseen leerlo completo.

El estado de Chihuahua fue vislumbrado como una región con alto potencial minero durante la colonia, y los peninsulares decidieron incursionar en esos lares, muy a pesar de que eran hostigados por las tribus de Conchos que habitaban el lugar (que para el caso los conquistadores, a todos los conocían por chichimecas)

Antes de iniciar, veamos algunos antecedentes para ubicarnos en el sitio del cual les platicare.

20 de marzo de 1598 Los primeros españoles llegaron a la zona donde actualmente se localiza la ciudad de Chihuahua, tras una expedición realizada por Francisco de Ibarra, quien nombró a esta zona Nueva Vizcaya. Está expedición llego a lo que bautizarían como el río Sacramento ya que arribaron un jueves santo y “pos” era la festividad del Santísimo Sacramento.

1652 (54 años después) se funda la población de Santa Eulalia (precursora de la actual ciudad de Chihuahua) esta se origina con el descubrimiento de minas en la zona, pero los ataques “chichimecas” mantuvieron a los españoles a raya durante muchos años.

1707 (otros 55 años nomás) nuevos descubrimientos mineros de mayor importancia hacen que se redoblen los esfuerzos por fundar ya una población “como Dios manda”.

Sin embargo las condiciones orográficas de Santa Eulalia no eran las idóneas (ya que se encontraba en medio de una serranía) lo cual hizo que se convocara a los nuevos principales (mineros, comerciantes, funcionarios de gobierno y clérigos) para definir un mejor lugar de asentamiento, en dicha reunión, se les informó que era necesario fundar la cabecera del Real de Minas, y que para ello había que elegir si se erigiría ahí mismo en Santa Eulalia o se crearía una nueva población en el Valle donde confluían los ríos Chuviscar y Sacramento en el río Conchos.

12 de octubre de 1709 tras una cerrada votación, donde tuvo que intervenir el voto de calidad de Don Antonio Deza y Ulloa, se decidió que se formaría un nuevo poblado en el valle, dando lugar a lo que se conocería como Real de Minas de San Fco de Cuéllar en honor al entonces Virrey de la Nueva España (ahí les va el nombrecito completo del virrey: Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, 10mo. Duque de Alburquerque y Marqués de Cuéllar).

1 de octubre de 1718 Dado el importante crecimiento de este asentamiento, 9 años después es nombrado Villa, cambiándosele el nombre por el de San Felipe el Real de Chihuahua en honor al rey Flipe V de España.

Y es en esta población donde se origina este relato.

El hecho de que esta población se encontrará cerca de importantes abastecimientos de agua, le permitía utilizar este recurso para el proceso del beneficio de los minerales que se extraían, principalmente la plata.

Los métodos que se utilizaban en el beneficio de los minerales de esa época eran: el “Método de cazo” y el “Método de patio” o amalgamación en frío. El primero era el que tenían preferencia de utilizar en ésta zona, así que veamos en que consiste el mismo:

Uno de los puntos más sobresalientes en cuanto a los efectos nocivos en la salud de los trabajadores y pobladores, eran las altas dosis de plomo y mercurio a los cuales se veían expuestos, situación que siempre se minimizo por no convenir a los propietarios de las minas que la misma se difundiera.

Dado el auge que se estaba teniendo en este ramo de las actividades económicas, dos emprendedores de la época decidieron incursionar en este campo, el primero; José Velarde Cosío quien compró una hacienda de beneficio ya existente para transformar los minerales por medio del sistema de amalgamación en caliente y el segundo Santiago Gómez de Escontria construyó un lugar donde tenía planeado instalar ocho hornos.

Con fecha 4 de junio de 1732, algunos ciudadanos de la localidad se presentaron con el “regidor síndico procurador general” Don Eugenio Ramírez Calderón para protestar con respecto a la implementación de estas nuevas empresas.

Entre otras cosas exigían:

  1. el cese de la construcción en ambos sitios
  2. que la amalgamación solo se practicase en la hacienda de José Velarde
  3. que la salud de los vecinos no debía ser menospreciada con respecto a las ganancias que pudiese redituar esta actividad: “ninguno debe ser compelido a exponer su vida en grave peligro por ocurrir a los daños que pueden padecer otros, y mucho menos por aumentar sus ganancias y utilidades; por más fuerte razón no han de ser preferidas las de un particular a las de la salud y bienestar de un común que debe mirarse y procurársele su propia conservación, mayormente cuando cada uno debe hacerlo y solicitarlo como obligación en que nos puso nuestra humana naturaleza”
  4. Instaurar como política pública la prohibición de la construcción de hornos en las inmediaciones de una ciudad.

Al poco tiempo se dio el juicio en el cual los acusados se defendían esgrimiendo los argumentos de que su actividad beneficiaba a la corona española y por consiguiente a la población en general. Los pobladores expusieron los casos de niños afectados por los humos que salían de dichos centros provocándoles “alferesía y posteriormente la muerte”.

Pos aquí les dejo una definición de “alferesía o alferecía”

“Alferecía: numerosos son los síntomas que presenta el lactante, los cuales comienzan con molestias persistentes, calentura y llanto constante; el niño se queja continuamente y no quiere comer; se le ponen morados los labios, las uñas, las manos y los pies; el aumento de la calentura, la salida de espuma por la boca y la aparición de ataques, indican un agravamiento de su estado; “el niño queda desfallecido, y ya ni siquiera llora”, señalan los informantes. Todos estos síntomas, en especial el color que adquieren las uñas y los labios, son de utilidad para establecer el diagnóstico.”

tomado de: (http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/pueblos.php?l=2&t=nahua&mo=&demanda=&orden=4&v=m)

En el cuerpo del artículo del señor Hausberger, se presentan testimonios de la época tanto a favor como en contra y una descripción muy vehemente de los estragos que ocasionaba el humo de las plantas beneficiadoras en perjuicio de la población:

“… suelen morir muchos, … las que no mueren quedan liziadas, gafas e impedidas de pies y manos…”

En otro párrafo podemos leer otra declaración:

“ni aún se les había de permitir al dicho Velarde ni a otras personas lavar metales en el río por lo que malifican las aguas con ellos y muchos más perjudican la salud de los que las beben”.

Tras un largo proceso, fracturas al interior del frente ecologista ciudadano y un cambio de poderes, para mayo del siguiente año (1733) se reactiva el caso, los mineros afectados (Velarde Cosío y Gómez de Escontria) aprovecharon estas dilaciones en el juicio para continuar con la construcción de sus haciendas.

Los pobladores también se quejaron de la incompetitividad de su gobernante para resolver el caso, entrando ya en este punto a cuestiones de imagen pública. El caso ya estaba tomando cierta resonancia.

Desafortunadamente, no se cuenta actualmente con la documentación necesaria para saber en que termino esta historia, pero muy presumiblemente y gracias a las dilaciones del caso, Velarde Cosío y Gómez de Escontria terminaron sus haciendas y pudieron también disfrutar del auge minero sin mayores consecuencias.

Si es de su interés, aquí les dejo el link del artículo completo, para que puedan disfrutarlo a detalle y no me queda más que agradecer su gentil atención.

http://www.revistas.unam.mx/index.php/ehn/article/view/3375

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