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#QueHabríaSidoSiNo

6 Feb

De esas anécdotas que uno rescata de entre las páginas que vamos revisando, aquí les dejo una que en particular me llamó la atención, sobre todo por el protagonista, hombre de intenso lustre y resplandor.

 

zacualtipan

(Zacualtipan, Hidalgo)

Hijo de un padre tan honorable, este niño tuvo desde su infancia, ejemplos de rectitud y patriotismo.

Nació en Zacualtipán, en el Estado de Hidalgo, el 13 de junio de 1869.

molango

(Molango, Hidalgo)

Su niñez la pasó en Huejutla y después en Molango, donde su padre fue jefe político en  dos ocasiones.

Inició su instrucción primaria en Huejutla (cabecera de distrito), y la continuó en la Escuela de Molango.

Uno de sus mejores maestros fue el Prof. Arcadio Castro quien descubrió, en aquel joven sencillo, una clara inteligencia.

Este pequeño, alternaba sus horas de escuela con largas excursiones que realizaba por los pintorescos alrededores de su pueblo.

Terminada su instrucción primaria, nuestro joven protagonista fue enviado al Instituto Literario de Pachuca.

Se fue bajo la tutoría de un excelente amigo de su padre, el Sr. Arnaldo Laroulé.

Este hombre generoso, entregaba  al estudiante las mesadas que su padre enviaba para pagar su sostenimiento.

A la vez que hacía sus estudios, nuestro amiguito adquirió, en aquel medio provinciano, afición por las peleas de gallos.

pelea de gallos

En la feria anual de San Francisco, en Pachuca, se jugaban grandes apuestas en el palenque de gallos.

Cierto día coincidió en la misma feria con el Gobernador del Estado, el Gral. D. Rafael Cravioto.

Nuestro chamaco había perdido su dinero en las apuestas y solamente le quedaban dos pesos.

A lo cual, el escuincle se puso de pie y gritó enérgicamente: “señores: ¿no hay quién le pare a estos dos pesos?”

El Gobernador Cravioto se los tomó sin preguntarle a qué gallo apostaba y terminada la pelea le dijo:

“Tenga Ud., se ha ganado diez pesos, por el garbo con que sabe hablar en público”.

Este acontecimiento, pronto fue sabido en Molango por el padre de este chamaco, quien lo llamó de regreso al hogar.

En la casa paterna, tenían bajo su cuidando, algunos gallos finos de pelea.

Su padre tomó la determinación de sacrificar al gallo preferido de su hijo.

El cual fue servido en la comida, ante la mirada de sorpresa y pesadumbre del joven.

Fue de esta forma que nuestro pequeño protagonista, quedó curado de aquella afición.

Y yo me pregunto: ¿qué habría sido de nuestro gallardo General Felipe Ángeles, si su padre no hubiese tomado esa determinación?

felipe angeles

No cabe duda, los valores y principios que regirán nuestra vida, son los que aprendemos en casa.

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