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El día de hoy platicaremos sobre una de las batallas que fue determinante, para que se perfilara el final de la Expedición Punitiva.

La Batalla del Carrizal, se dio por allá en junio de 1917 y fue a consecuencia de que el general Venustiano barbas de chivo Carranza le puso un alto a los ejércitos de W. Wilson.

Woodrow Wilson, presidente de USA había proclamado que no tenía intenciones de retirar a sus ejércitos de México.

La consigna era “clara”: encontrar vivo o muerto a Pancho Villa.

Carranza mandó un comunicado a John Joseph  Pershing, donde le informaba que sus tropas no podían seguir avanzando.

Pershing arguyó que no había recibido información de su gobierno al respecto, y que pos él definiría pa´donde iban sus tropas.

Fue una batalla pequeña, no duró mucho tiempo.

Pero fue un claro mensaje del gobierno mexicano, de que ya no estaba de acuerdo con la presencia de fuerzas extranjeras en el territorio.

¡Ya habían pasado tres meses y nada que daban con Villa! además de que la población ya se le estaba alebrestando ante su inacción.

Pero pos aquí les dejó la cápsula que hizo la Juanis y espero que aguanten sus berridos… porque estaba necia de que quería cantar…

<levanta la vista al cielo buscando consuelo>

Pos eso es todo “maifrens” aquí les dejo unas ligas, por si quieren echarse un rato de lectura… “sillusun”

http://www.fte-energia.org/pdf/e205-19-20.pdf

https://www.lahaine.org/mundo.php/la-expedicion-punitiva

https://www.univision.com/noticias/politica/en-fotos-la-ultima-vez-que-estados-unidos-envio-tropas-a-mexico-fotos

 

 

 

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Los niños en la Revolución…

Friedrich Katz –el biógrafo de cabecera del villismo-, en su Pancho Villa, narra cómo en la marcha hacia Tierra Blanca, el mercenario sueco Thord Gray se conmovía al ver muchachos en el grupo revolucionario, sobre todo uno pequeño, que no tenía más de 10 años de edad:

“Al pasar caminando a su lado se le veía hambriento y cansado, de modo que le ofrecí una tortilla y agua que engulló rápidamente. Me dijo que venía de Lago Guzmán, en el norte de Chihuahua, y que no sabía si su padre y su madre vivían, pero pensaba que a su padre lo habían matado los federales por negarse a la leva”.

Al final de la batalla, Gray, encontró mortalmente herido al chiquillo al que le había dado la tortilla. Trató de salvarlo haciendo que su asistente le amputara el brazo, pero ya todo fue imposible:

“Estábamos a punto de ponerlo en un armón, cuando recobró el conocimiento. Su débil sonrisa de reconocimiento era una maravilla. Su fusil, que habíamos colocado a su lado, estaba con él; y de nuevo, esa sonrisa agradecida, llena de comprensión. Entonces sacó algo de su bolsillo y me lo dio, diciéndome: ‘Esto me lo dio mi mamá hace mucho ¿me lo guarda, por favor? Y si la llega a ver, dígale que la quiero mucho y que es bonito morir por México’. Era una moneda estadounidense de 25 centavos, muy pulida y brillante”. http://www.agenciamn.com/De-Pe-a-Pa/los-ninos-espias-de-la-revolucion.html

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